En 1827, el húngaro Anyos Jedlik comenzó a experimentar con dispositivos electromagnéticos de rotación a los que llamó auto rotores electromagnéticos. En el prototipo del arrancador eléctrico de un solo polo (terminado entre 1852 y 1854) tanto las partes fijas como giratorias eran electromagnéticas. Él formuló el concepto de dinamo al menos 6 años antes que Siemens y Wheatstone, pero no lo patentó ya que pensó que no era el primero en darse cuenta de esto. En esencia, el concepto es que en lugar de imanes permanentes, dos electroimanes opuestos el uno al otro inducen el campo magnético alrededor del rotor. La invención de Jedlik estuvo décadas antes de su tiempo.